¿Alguna vez te has preguntado cómo aprender a hablar en público? Es más sencillo de lo que parece. ¿Recuerdas cuál fue la primera palabra que pronunciaste? Yo tampoco. Lo cierto es que aprender a hablar en público, lo hacemos desde muy pequeños. Desde que balbuceamos los primeros vocablos repetimos la misma la función ante nuestra familia, cercana y lejana, los amigos y los vecinos. Sin embargo, con el tiempo, parece que la espontaneidad y naturalidad se bloquean, y nos planteamos, que a pesar de nuestra experiencia, de nuestros conocimientos y, aunque parezca algo raro a nuestra edad, necesitamos volver a aprender a hablar en público.

Para distinguir qué es aquello que te impide hablar en público y desarrollar tu comunicación de manera fluida te sugiero que distingas qué es lo que más te preocupa llegado el momento de tu puesta en escena. Si te ayuda, puedes comenzar por identificar si el aspecto que te inquieta es más intelectual, emocional o físico.

Cómo aprender a hablar en público como un niño

«La voz humana es el más bello instrumento, pero es el más difícil.» (R. Strauss)

Hay una parte importante del acto de hablar en público que es mecánica, física. Así, las cuerdas vocales, los músculos del cuello o de la mandíbula, o el diafragma son algunas partes de tu anatomía que influyen directamente en tu timbre, el volumen de tu voz, tu velocidad al hablar o tu vocalización.

El buen estado de tus herramientas corporales, conocer su funcionamiento y optimizar su uso te permite mejorar considerablemente tu actuación al hablar en público, al tiempo que te garantizas que, al menos, una parte de tu discurso, va a ser ejecutado correctamente.

Un ejemplo muy sencillo, si te  entrenas para ampliar tu capacidad respiratoria, con ejercicios aptos para todos los públicos, cada vez serás capaz de decir frases más amplias y  controlar el volumen y modulación tu disertación.

«Para expresar más, hay que pensar más.» (H. Balzac)

En todo discurso hay un trabajo previo de definición de objetivo, elaboración de un guión y desarrollo del contenido. Esta es la parte más intelectual de este proceso. Realizar esta preparación te ahorrará mucha angustia de cara al momento real, ya que es una manera de anclar en tu mente los puntos más importantes de tu alocución.

La preparación del argumento te permitirá organizar y memorizar los puntos centrales de tu tesis. También, te ayudará a realizar un resumen breve del tema, que puedes utilizar como sumario en la introducción de tu charla o como conclusión de la misma.

El esquema lo puedes hacer como un guión al uso o con mapas mentales, un método creativo muy útil para las personas más visuales.

«Orador es aquel que siente lo que dice.» (W.J.Bryan)

Hay veces que estamos tan concentrados en mantener el hilo de nuestro testimonio que parecemos más un reproductor de audio que una persona hablando. Para que nuestras palabras lleguen al público es importante dotarlas de vida a través de nuestras emociones. Para ello, tenemos que dejar en el camerino sentido del ridículo y solo tomar al sentido común como consejero.

Si te enfrentas a tus miedos podrás transformar lo que inicialmente puede resultarte un monólogo plano y aburrido a una declamación atractiva y entretenida para tu público.

Una manera de preparar esta parte es leer tu texto como si fueras los diferentes personajes de tu película favorita, así, irás modelando al orador y oradora que hay en ti.

 ¿Cuál es tu principal dificultad a la hora de afrontar el reto de aprender a hablar en público? ¿Cómo haces el guión de tu discurso? ¿Cómo entrenas la puesta en escena?