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Seguro que has tenido sed alguna vez. Y seguro que, en alguna ocasión, te ha podido más la pereza y has sentido la necesidad de pedir un vaso de agua. O a lo mejor estás en un establecimiento donde te atienden y  se lo pides al camarero. Puede que conozcas o no a quien le pides que  te lleve el vaso. Puede que la sed sea tan grande que sientes que o bebes o mueres y te puede la ansiedad. Quizás pidas el agua para enfriar la infusión, para quitarte el hipo o para ayudar a bajar el mantecado de la últimas navidades. En cualquier caso, hoy vamos a ver cómo la comunicación eficaz nos puede hacer más fácil pedir un vaso de agua y no embucharse en el intento.

Comunicación eficaz: ¿Cómo pedir un vaso de agua?

Algo tan simple se puede convertir en motivo de conflicto y hacer que la comunicación eficaz brille por su ausencia, sobre todo, cuando entre emisor y receptor hay desacierto en el planteamiento o en la interpretación del mensaje. A veces, yerras en la manera en que te expresas y te ahogas antes de dar el primer buche. Te propongo que cojas lápiz y papel y escribas un listado de maneras posibles de pedir un vaso de agua. En esta ocasión, vas a prestar atención solo al lenguaje verbal, esto es, al enunciado que utilizas para formular tu petición porque así sabremos si tu comunicación es eficaz y efectiva o no.

Para ello, vas a partir del supuesto de que irremediablemente vas a pedir un vaso de agua, sin profundizar en los motivos que justifiquen tu demanda. Aquí van algunas propuestas de solicitud, aunque la lista está abierta a tus sugerencias:

-Tráeme un vaso de agua.

-Tráeme un vaso de agua, por favor.

-Por favor, ¿puedes traerme un vaso de agua?

-¿Me traes un vaso de agua?

-Por favor, ¿me traes un vaso de agua?

-Tengo sed.

-¿No tienes sed?

-¡Qué calor!

-¡Qué calor! ¡Me muero por un vaso de agua!

-Necesito beber.

-Necesito beber, ¿puedes traerme un vaso de agua?

-Necesito beber, por favor, ¿puedes traerme un vaso de agua?

Comunicación eficaz y el vaso de agua

De todas los enunciados expuestos con anterioridad, ¿cuál elegirías tú? ¿Cuál es tu objetivo? ¿Cuál crees que es el más eficaz atendiendo a tu objetivo? ¿Cuál crees que es el más ecológico? ¿Cuál crees que haría que tu comunicación sea más eficaz?

Es curioso cómo a veces planteamos nuestras necesidades, sobre todo, cuando queremos pedir a otra persona que haga algo por o para nosotros. ¿Tienes en cuenta el estado de la otra persona a la hora de hacer tu petición o solo atiendes a tu necesidad? ¿Eres consciente de que estás pidiendo a otra persona que haga algo por o para ti? ¿Exiges, solicitas o demandas?

Cuando nos cuesta pedir, proyectamos nuestra necesidad en el otro, por si cuela. Es decir, si yo planteo “¿No tienes sed?” estoy generando en él mi necesidad, para que cubriendo la suya, de paso atienda la nuestra. El típico, “pues ya que vas a por el tuyo trae otro para mí”. Este es un planteamiento indirecto y ambiguo, ya que mi necesidad no aparece por ningún lado.

Hay ocasiones, en las que pedimos sin pedir, y esperamos que el otro traduzca nuestro enunciado. Por ejemplo, si digo, “tengo sed”, solo estoy diciendo que tengo sed. El otro no tiene por qué interpretar que estoy pidiendo un vaso de agua.  El enunciado es claro, aunque incompleto con relación a mi objetivo. Así no hay comunicación eficaz.

¿Exiges o pides?

Si digo, “tráeme un vaso de agua”, estoy exigiendo, sin tener en cuenta su estado, solamente presto atención a mi necesidad. De esta manera, establezco una relación de jerarquía en la que yo interpreto que el otro hace lo que yo le diga, sin cuestionarse si quiere o puede hacerlo. Es más una orden que una petición. De nuevo, la comunicación eficaz brilla por su ausencia.

En la expresión “¿puedes traerme un vaso de agua, por favor?”, incluyo mi objetivo y una apelación amable para llevarlo a la acción. Desde el punto de vista de una comunicación eficaz y emocionalmente sostenible es la más completa.

La formulación de cualquiera de las proposiciones no garantizan que yo consiga mi objetivo, aunque la elegida va a definir mi relación con mi receptor. En estos casos, hemos dejado al margen la comunicación no verbal, que incluiría expresión facial, gestos de brazos y manos, así como la voz, sus cualidades y la postura corporal y que terminan de definir el estilo de comunicación personal.

Para tener una comunicación eficaz es importante, entre otros factores, que el mensaje sea claro en el enunciado, objetivo en el planteamiento y adecuado al contexto. El éxito en la comunicación está determinado en que emisor y receptor tengan la misma comprensión del mensaje, más allá de juicios o valoraciones.

¿Qué piensas cuando los demás no te entienden? ¿Qué haces para que evitar errores en la interpretación de tus mensajes? ¿Cómo pides un vaso de agua?

Te recordamos también que, en Viventi, hacemos talleres de comunicación eficaz. Si quieres más información, pincha en este enlace.