Hay ocasiones en las que no aire en el mundo para llenar tus pulmones, ni espacio abierto en el que poder respirar. Otras veces necesitas gritar bien alto y no te sale la voz del cuerpo. Sabes que estás vivo porque piensas lo que te queda por hacer, piensas lo que pasará si no lo haces y piensas que lo peor aún está por llegar. Sientes que no llegas a nada a pesar de estar en continuo movimiento. Aunque pasado de revoluciones. Tienes la sensación de que si reduces la velocidad, mueres. Gestionar la ansiedad te permite mantener el equilibrio entre tus pensamientos, emociones y acciones. En este post te doy algunas recomendaciones sobre cómo controlar la ansiedad, inspiradas en la Gestalt, la PNL y Mindfulness.

Cómo controlar la ansiedad

Yeee. R. Doisneau

Actuar sin pensar

La ansiedad es un estado emocional ante situaciones concretas y una respuesta ante una amenaza real. La ansiedad te despierta los mecanismos necesarios para la supervivencia: pensamientos, emociones y acciones, focalizados en la conservación. Por eso, hay veces que cuando trabajas bajo presión obtienes buenos resultados. Porque pones todo tu ser al servicio de solucionar lo emergente. Sin embargo, esta actitud, prolongada en el tiempo, pasa factura.

Si planificas desde la ansiedad, tus pensamientos están orientados a contener el peligro, más que en realizar la tarea. Tu presente queda en modo de espera, hasta nueva orden.

Si sientes desde la ansiedad, tus emociones tienen como referencia lo desconocido, un futuro aún incierto. Bloqueas tus emociones para que no interfieran en tus decisiones.

Si actúas desde la ansiedad, tus acciones son reacciones ante los estímulos externos. Actúas desde el automático, ya que no hay tiempo que perder.

Cómo controlar la ansiedad sin perder los nervios

  • Conéctate con tu cuerpo.  

El cuerpo es el vehículo a través del que te desarrollas, te socializas y realizas tus tareas. Como si de una máquina se tratara, necesita su mantenimiento. ¿Qué pasa si no realizas las revisiones a tu coche periódicamente? ¿Se te ocurriría circular con una rueda pinchada, los filtros por limpiar o la dirección inestable? Tu parte física también se desgasta y tu calidad de vida depende en gran medida de tu salud.

El ejercicio físico se puede practicar allí donde tú quieras y en la modalidad e intensidad que tú quieras. Lo importante es mantener el cuerpo activo, disfrutar y renovar energías.

  • Gestiona tus pensamientos

Pon atención a tus pensamientos, obsérvalos. Cuando pones a atención a tus pensamientos comprobarás que la mayoría de ellos están relacionados con tu futuro. La ansiedad adelanta los acontecimientos para estar prevenidos.  Imagínate que vas en el coche por una carretera comarcal y te pones a velocidad de autopista porque vas a incorporarte a esta en unos 100 kilómetros. Te arriesgas a un accidente, una multa y es un gasto y desgaste de gasolina y del coche innecesarios. Además, no estás prestando atención al recorrido presente.

Para ayudarte al seguimiento de tus pensamientos puedes llevar una libreta siempre cerca y apuntarlos tal y como te vienen.

  • Sé ecuánime con tus emociones

Cuando estás en alerta, hay ocasiones en las que tus reacciones son desproporcionadas, como consecuencia de tu tensión interior. Así que cualquier estímulo, por leve que sea, lo magnificas en proporción a tu estado de ansiedad: respondiendo a una pregunta sobre si has hecho las tareas como si fuera una amenaza de muerte.

Piensa que el ansioso o la ansiosa eres tú y que la persona que te habla no tiene por qué saber cómo te sientes. Escucha, respira y responde.

  • Medita

Cuando practicas ejercicio físico para mantener tu cuerpo a punto y controlar la ansiedad, el cansancio te ayuda a descansar mejor. Tu cerebro también descansa con el sueño, reduciendo la velocidad de tus pensamientos y atemperando tus ideas. La meditación también te puede aliviar la inquietud. La práctica habitual de técnicas de respiración y autoobservación fomentan la reflexión y la capacidad de respuesta, el desapego a tus pensamientos, emociones y acciones automáticas.

La meditación te ayuda a la gestión de tu diálogo interno, equilibrando tu relación con los demás y ampliando tu visión del mundo.

Una de las áreas de trabajo en los procesos de desarrollo personal y profesional en Viventi es la Gestión del tiempo y del estrés. A través de la práctica de ejercicios y técnicas inspiradas en la Gestalt, la PNL y Mindfulness te ayudamos a observar tu interior para que fluyas con tu entorno.

¿Qué haces tú para gestionar la ansiedad? ¿Cuándo fue la última vez que “perdiste el tiempo”? ¿Disfrutas más con la planificación o con la realización de la tarea? 

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