El coaching o la terapia Gestalt son dos métodos de desarrollo personal y profesional enfocados al crecimiento de la persona a través de un proceso de expresión, preguntas y ejercicios orientados a la consecución de objetivos y a la solución de asuntos inconclusos, respectivamente.

Ambas disciplinas comparten la misión de explorar en el interior del individuo integrando sus pensamientos, sus emociones y sus sensaciones corporales. Coaching y terapia difieren, a grandes rasgos, en la dirección de sus trabajos. Aunque las dos parten de una situación a resolver en el presente, el coaching se dirige hacia el futuro, llevando a la acción al sujeto para conseguir sus objetivos. En la terapia, el tratamiento se hace en sentido contrario, se profundiza en la raíz de la inquietud para resolver la situación que originó el malestar.

Si estás en un momento de transformación, de bloqueo o, simplemente, quieres conocerte un poco más, y no sabes por qué camino decidirte, a continuación resumo algunas de las características de los dos métodos para que te decidas por el que más te conviene.

Terapia y coaching

Coaching

  1. Objetivo a la vista.Si tienes un objetivo personal y/o profesional y no sabes cómo alcanzarlo, el coaching te impulsa a enumerar las opciones, cómo gestionarlas y planificar su ejecución.
  2. Explorar nuevos territorios. Si sientes gris instalado en tu zona de confort y necesitas un giro de perspectiva, el coaching te da la oportunidad de avistar las posibilidades de cambio desde una zona neutra y objetiva para tomar una decisión coherente con tus valores y consciente de los riesgos y ventajas.
  3. Metalenguaje. La práctica de ejercicios y técnicas de comunicación, basados en la PNL, te permiten poner la atención en tu manera de comunicarte contigo mismo y con tu entorno. Las generalizaciones, omisiones o distorsiones en tu expresión también crean tu realidad. El objetivo de esta parte del trabajo es mejorar tus relaciones y que expreses tu necesidades con confianza.
  4. Superar barreras. El coaching trabaja directamente sobre esas creencias internas que definen tu pensamiento, condicionan tus emociones y limitan tus acciones. La voluntad de tranformación y la experiencia previa son elementos básicos para desarrollar este proceso.
  5. Gestión del tiempo. Es uno de los caballos de batalla actuales. Las agendas completas significan que haces muchas cosas o que te quedan varias por hacer. La gestión del tiempo está relacionado con otras áreas. Establecer prioridades, distinguir entre lo urgente o lo importante y dedicar un espacio al descanso son aspectos fundamentales para sentirse satisfecho.
  6. Preguntas poderosas. Un proceso de coaching comienza con una afirmación íntima y privada: «quiero ser más feliz», «quiero cambiar de trabajo», «no sé lo que quiero» y continúa con un proceso basada en preguntas poderosas que son las que incitan al cambio. Las cuestiones sirven de catalizador para que generes respuestas diferentes a tus patrones habituales.
  7. Sistemas de representación. Somos seres sociales que nos desarrollamos en un entorno que percibimos a través de los sentidos. Nuestro cerebro es como un disco duro que almacena información y la interpreta según su conocimiento y experiencia. Ampliar las vivencias de cómo percibes y traduces la realidad a través de la vista, el oído, el tacto, el olfato o el gusto es como actualizar tu sistema operativo para aprovechar al máximo tu capacidad de acción.

Terapia Gestalt

  1. Darse cuenta. La terapia Gestalt parte de un «darse cuenta» en el que distingue el mundo exterior, el mundo interior y la zona intermedia o «fantasías«, pensamientos de hechos que han sucedido o hipótesis de futuro) y cómo influye eso en tu presente.
  2. Aquí y ahora. El pasado condiciona nuestro presente y a partir de este configuras tu futuro. En las sesiones se trabaja sobre la interpretación actual de esos hechos que han sucedido o que están por suceder y que interfieren en tu presente.
  3. Proceso. ¿Por qué todas mis relaciones de pareja son iguales?, ¿por qué me enfado siempre con mi madre por las mismas cosas?, ¿por qué nunca obtengo el reconocimiento que merezco en mi trabajo? Estas son algunas cuestiones que nos llevan a terapia. A lo largo de las sesiones, el por qué se lleva al cómo: ¿cómo llego siempre a la misma situación? Cambiamos el foco hacia nuestras acciones para comprender que si siempre hacemos lo mismo, obtendremos el mismo resultado.
  4. Responsabilizarse. Quizás sea uno de los aspectos más incómodos de la terapia Gestalt. El asumir que nosotros también somos responsables de lo que nos sucede y que podemos elegir cómo vivir nuestro presente.
  5. Ciclo de la experiencia. Nuestra vida está llena de cambios que son los que nos «obligan» a crecer, a pensar en alternativas diferentes y a buscar nuevas soluciones. Las necesidades cambian. El cómo te adaptas y gestionas esos cambios va a determinar tu nivel de satisfacción vital.
  6. Expresar en voz alta. A veces necesitamos contar las cosas para escucharnos a nosotros mismos. Hay ocasiones en las que la intervención del terapeuta es mínima, ya que al escucharte llegas solo a tus propias conclusiones.
  7. Integración de las emociones. El dolor de una pérdida, la rabia de un abandono, o la alegría de vivir. La expresión de las emociones en el momento presente es síntoma de estar vivo. La educación, la cultura o determinadas situaciones nos reprimen esa manifestación a lo largo de nuestra vida. En terapia, se ofrece un espacio seguro en el que poder expresar las emociones para integrarlas.

Si aún dudas qué método elegir para continuar con tu desarrollo personal o profesional, en Viventi estamos a tu disposición para aclararte cualquier duda y que decidas cómo quieres ejercitar este complejo, emocionante y apasionante oficio de vivir.