Gritos y más gritos. Portazos. Malas caras. Dispersión, ausencias y silencios.

Así son las discusiones familiares. Este puede ser un resumen de las relaciones cuando se producen bajo los efectos del estrés familiar. Pongamos un núcleo de cuatro miembros: papá, mamá, el hijo mayor y la hija pequeña. En un escenario en el que papá y mamá se pasan el día corriendo delante, detrás o junto a los leones, cualquier imprevisto puede poner en peligro el ecosistema familiar. Las discusiones familiares no cesan. Para garantizar el equilibrio se establece un código no escrito que asigna un comportamiento a cada uno de ellos. La consigna solo es correr, cada uno puede hacerlo como quiera, lo que no puede es parar bajo ningún concepto.

Comunicación, estrés y discusiones de familia

Uno de los indicadores del estado de salud emocional de una familia es la manera en la que se desarrolla su comunicación interna. Virginia Satir, terapeuta estadounidense conocida por su enfoque sistémico, elaboró unos patrones de comunicación familiar desarrollados para evitar el rechazo o las amenazas externas. Satir afirma que aunque los individuos sean conscientes del riesgo, estos mantienen una actitud de control aparente, para ocultar el miedo y la inseguridad. Lo que les exige un estado de alerta constante  para gobernar la ansiedad en un momento de extrema tensión. Cada uno de los miembros de la familia se adapta a la situación de peligro de manera diferente.

Cómo poner fin a las discusiones de familia

Virginia Satir distingue cuatro modos de comunicación bajo estrés en el núcleo familiar y los define teniendo en cuenta su comunicación verbal y no verbal:

  • El acusador. El acusador busca al culpable fuera para demostrar su fortaleza. Corporalmente es invasivo, con el objetivo de defender su territorio y hacerse bien visible como el que manda. Tiene la voz tensa y su vocabulario es directo. No se extiende mucho en explicaciones, simplemente acusa el error, al culpable y  manifiesta la sentencia. Interiormente se vive vulnerable y solitario.
  • El conciliador. El conciliador da la razón para evitar el conflicto. Corporalmente está agachado, con el objetivo de mostrar su reconocimento al otro. Se expresa en un tono de voz agradable y conciliador. Utiliza un vocabulario claro y sencillo, para que quede bien claro que está de acuerdo. Interiormente se siente sin valor y busca su autoestima en la aprobación del otro.
  • El calculador. El calculador calcula la amenaza, la fortaleza, las debilidades y las oportunidades y decide qué hacer en función del resultado final. Intelectualiza el peligro, despojándolo de emoción. Corporalmente aparenta frialdad y control de la situación. Se expresa de manera académica, con frases complejas, argumentadas en datos y hechos comprobables. Interiormente se siente indefenso y expuesto.
  • El distractor. El distractor ignora el peligro para evitar su existencia. Corporalmente es dinámico y ágil, rápido de movimientos y en su manera de hablar. Es su manera de esquivar la amenaza presente.  Suele tener un discurso esquivo con relación a su presente, con el objetivo de mantener la atención en la novedad, frente a la inseguridad. Interiormente siente que no tiene espacio en el sistema.

Cómo gestionar el estrés familiar con la comunicación

La comunicación ideal es aquella que es flexible y que permite transitar por los cuatro modos de comunicación así lo requiera la situación presente. Todas las personas tenemos la capacidad de ser acusadoras, conciliadoras, calculadoras y distractoras. La adaptación al sistema familiar nos hace adoptar la actitud idónea para mantener el equilibrio y garantizar la subsistencia. Aunque esa técnica deja de funcionar en cuanto desaparece nuestro núcleo familiar.

Virginia Satir afirma que una de las bases de la comunicación está  en el binomio atender y responder. Esto incluye la escucha activa y la asertividad, la atención plena y la empatía, el aquí y el ahora. Atendiendo al presente, aumentamos las probabilidades de distinguir entre peligro real e imaginado. De esta manera, en un entorno estable, podremos aumentar nuestras respuestas frente a las reacciones. Son habilidades que se pueden entrenar tanto con el coaching como con la terapia.

Además, en Viventi tenemos el próximo mes de junio un taller de habilidades de comunicación en el que daremos más herramientas para acabar con las discusiones familiares y con las discusiones de cualquier otro tipo.

¿Cómo te comunicas cuando te sientes en peligro? ¿Cuál es tu diálogo interno cuando te frustras?¿Quién tiene la culpa cuando no consigues lo que quieres?