El que calla, otorga. Dícese de una persona que no argumenta a su favor cuando es señalada por alguien de algo, o cuando no interviene en un debate o discusión. Esta actitud de silencio y, de aparente ausencia de contenido, parece que da la razón al que habla, ya que no añade ninguna prueba en su contra. Aunque esto no siempre es así. El calla, a veces otorga y a veces no. El hecho simplemente es que calla. ¿Te ha pasado eso alguna vez? ¿Eres de los que en una discusión prefieren callar para no entrar en conflicto?

El que calla, otorga

Como ya sabemos que es imposible no comunicar, el silencio también es una frase en cualquier discusión. No confundir un silencio con un vacío o con una ausencia. Un silencio puede indicar que estás escuchando y procesando el mensaje que acabas de recibir. También puede ser que estés elaborando una respuesta coherente, en lugar de reaccionar automáticamente. Quizás no hablas porque la emoción es más fuerte que tus pensamientos y no quieres que se te note que tienes asco, miedo, dolor, rabia o que, eso que te acaban de contar, te da la risa. O simplemente, si no hay pregunta, no hay respuesta que añadir.

En cualquier caso, el resultado es que que callas y esto, en la mayoría de los casos, se interpreta como una actitud sumisa que a tu interlocutor le da ventaja en la polémica, ya que parece que te ha dejado sin palabras y sin argumentos. O a lo mejor es a ti a quien te pasa, que prefieres hacer callar al otro, antes que desarrollar la conversación, no vaya a ser que transcurra por derroteros no deseados. A veces, callamos por no meternos en un jardín del que después no sabemos salir.

¿Qué decir cuando callas?

Si quieres evitar que te digan eso de que el que calla, otorga, y quieres comenzar a tener una comunicación eficaz con diálogos constructivos en lugar de luchas dialécticas, te recomiendo que empieces a tomar cartas en el asunto.

Lo primero que puedes hacer cuando callas es hablar. Así ya no otorgas y te mantienes presente en la conversación. Reconocer que en ese momento no sabes qué decir es un gran paso. Reconocer que no sabes que decir y que necesitas tiempo para pensar sobre lo que acabas de escuchar. Le indicas a tu interlocutor que has estado atento a sus palabras y le pides el comodín del tiempo para elaborar una respuesta coherente. También, puedes añadir que necesitas tiempo para pensar sobre lo que acabas de escuchar,  porque no quieres decir nada que pueda resultar una tontería o de lo que después puedas arrepentirte. En el fragor de la batalla, a veces disparamos frases a discreción envueltas en emociones confusas e intensas sin tener en cuenta las consecuencias ni de lo que decimos, ni de cómo lo decimos.

En ese tiempo que te das para pensar, también es interesante que lo utilices para sondear tus emociones y tus sensaciones corporales. ¿Cómo te sientes y cómo reacciona tu cuerpo con lo que acabas de escuchar? Porque, lo más probable, es que tu cuerpo esté dando señales de estrés tales como respiración entrecortada, corazón acelerado, sequedad de boca o bloqueo general. Esto quiere decir que, en cierta medida, te sientes amenazado, y cualquier acción que emprendas desde ese estado va a estar encaminada a la defensa.

Una de las opciones que tienes es decir cómo te sientes después de haber escuchado al otro. Hablar desde ti, en lugar de acusar o argumentar sobre lo que el otro ha dicho. Lo más honesto es expresar cómo te sientes, si tienes asco, miedo, dolor, rabia o euforia, ante lo que acabas de escuchar. Lo mejor es expresarlo en primera persona: «Me siento triste por lo que me acabas de decir». «Mi punto de vista sobre este asunto es diferente al tuyo». «Lo que me acabas de contar me ha puesto nervioso y no sé por qué». «Tus palabras me causan dolor». Es importante señalar que la causa de tu estado es lo que acabas de escuchar y la actitud con la que te la han expresado.

Esto no te garantiza que el otro te escuche o que lleguéis a un acuerdo, aunque sí te facilita reduzcas tu nivel de estrés en conversaciones de esa naturaleza. Recuerda que para tener una comunicación eficaz, y más en una discusión donde se ponen en evidencia las diferencias, es crear un marco de común entendimiento de conceptos y de interpretaciones de los hechos. Solo así, podréis desarrollar una línea de argumentos coherentes, con un principio, desarrollo y final. De lo contrario, cada uno, actúa desde una actitud defensiva, sin intención de llegar a algún acuerdo, solo de exponer sus razones o, en el lado opuesto, de evitar el conflicto.

¿Crees que quien calla otorga? ¿En qué contexto y en qué tipo de conversaciones callas tú? ¿Eres consciente de tus sensaciones corporales cuando callas?