Bill Murray en 'Atrapado en el tiempo'

Bill Murray en ‘Atrapado en el tiempo’

Me he inspirado en el título de la popular producción norteamericana ‘Atrapado en el tiempo’ y que todos conocemos como la película del día de la marmota para explicar los beneficios de la terapia psicológica y cómo esta te puede ayudar a cerrar asuntos pendientes para dar lugar a nuevas experiencias.

Para los que no conocéis la película, resumiré su argumento. Un meteorólogo y  una redactora quedan atrapados en un pequeño pueblo del interior de Estados Unidos cuando van a cubrir la tradicional y particular previsión meteorológica de una marmota. Una tormenta de nieve les deja incomunicados y la historia queda “congelada” en el día 2 de febrero hasta que el meteorólogo, Phil Connors (personaje encarnado por Bill Murray) es capaz de transformar actitudes y comportamientos en beneficio propio y de la comunidad. El proceso de nuestro protagonista, exagerado con la licencia y recursos que da la creatividad cinematográfica, nos permite reflexionar sobre lo que hacemos cuando algo no sale como esperamos.

Todos somos un poco Phil Connors y tenemos nuestro particular día de la marmota. Te puede pasar con las parejas, con tu madre, con tu padre, la familia en general, los compañeros de trabajo, los jefes, y así podemos seguir hasta hacer inventario de todas las áreas de tu vida. Lo interesante es que te des cuenta de que puede cambiar el escenario, los personajes, incluso las situaciones, aunque la sensación de impotencia y frustración interna que tú sientes se repite y tienes la impresión de que siempre es la misma.

¿Qué relación tiene la terapia con la marmota?

  • La marmota simboliza aquello en lo que ponemos nuestra atención cuando tenemos un objetivo claro.
  • La tormenta de nieve representa la circunstancia adversa que te impide alcanzar tu propósito.
  • El pueblo, los compañeros de trabajo y todo lo que rodea a Connors escenifica la vida que va transcurriendo a su alrededor, mientras que él no ve más allá de su momento de gloria frustrado y que él percibe como una conspiración para fastidiarlo.

La terapia ayuda a poner cada cosa en su sitio y en el tiempo que le corresponde. ¿Cuántas veces te has sentido atrapado en el tiempo? ¿Cuántas veces has repetido motivo de discusión con tu pareja sin llegar a consenso alguno? ¿De cuántos trabajos te has ido porque no te valoran lo suficiente? ¿Tus amigas solo te llaman para contarte problemas y cuando las llamas tú, nunca están operativas?

Y así una y otra vez. Y sientes que te mueves en una cinta transportadora que hace bucle y lo único que puedes hacer es prepararte para el siguiente embate del destino, aunque siempre haces agua y te das cuenta cuando estás achicando el bote con un cubo.

¿Duele el proceso terapéutico?

El proceso terapéutico duele en la medida en que eres una persona emocional. La emoción es uno de los motores que te mueven. Te facilita la pasión para enamorarte, el impulso para alcanzarlo y la satisfacción si lo consigues. Y si no lo consigues, solo da quebraderos de cabeza y frustración. De cómo encares esa desazón va a depender que puedas salir del bucle espacio-temporal-emocional en el que estás inmerso o inmersa.

Si eres capaz de afrontar el dolor con madurez y serenidad, serás capaz de adquirir nuevas herramientas y aprender nuevas habilidades como hizo nuestro meteorólogo. Sin embargo, tuvo que volver a vivir las mismas situaciones varias veces para darse cuenta de que todo dependía de la actitud que él tuviera ante sus circunstancias más inmediatas.

¿Para qué contarle tu vida a un desconocido?

Crecemos en un entorno con unos valores de los que depende nuestra supervivencia. Y los asumimos cuando somos niños, ya que son nuestra tabla de salvación. Si encajo en mi entorno, sobreviviré, es el mensaje que interiorizamos inconscientemente. Convertimos esas creencias en brújulas personales e intransferibles cuando somos adultos.

Sin embargo, las experiencias, las relaciones y el conocimiento, entre otros factores, nos transforman a lo largo de nuestra vida, aunque, en ocasiones, entran en conflicto con esos valores adquiridos en la infancia. ¿Cómo traicionar esa educación que te han transmitido con tanto amor y con la mejor intención posible? La sala de terapia es un lugar en el que puedes expresar en voz alta todos esos pensamientos que te da vergüenza o culpa decir en público por el qué dirán.

Espacio libre de juicio

Lo primero que hace un terapeuta es escuchar y observar. Lo segundo, sigue escuchando y observando. Y finalmente, deja espacio por si queda algo por decir. La misión de un terapeuta es acompañar al paciente en su proceso de personal de verbalización, expresión, aceptación, integración y aprendizaje.

Un terapeuta valora el hecho, no a la persona. Un terapeuta aborda el motivo de consulta desde la interpretación que hace el paciente de su vida, desde esa percepción de la realidad que es única. Un terapeuta ayuda a enfocar lo importante, para alcanzar la felicidad personal acorde con lo que piensas, sientes y haces. Trabaja para alinear estos tres centros y así puedas dar salida a tus pensamientos, alineados con tus emociones y tu instinto.

Connors, aunque sea un personaje de ficción en una situación imaginada, nos da una lección de que lo que hay que hacer es aceptar el momento presente y aprender de las oportunidades que nos da la vida en cada instante. Y por supuesto, al final tiene premio, se queda con la chica. Aunque eso es otra historia.