Empatía. Ponerse en los zapatos del otro. Escucha activa. Estar presente. Comprender. Entender. Participar de lo que piensa, lo que siente y lo que percibe el otro. Exceso de tú, exceso de yo.

La empatía es un concepto que está de moda. Mola eso de ser empático y empática. Hace amigo, abre puertas, despierta la admiración y genera buen rollismo. Las organizaciones buscan trabajadores con capacidad empática. Los líderes tienen que ser empáticos. Los profesores deben fomentar la empatía entre sus alumnos y alumnas. En las parejas debe haber empatía para que la convivencia sea sostenible. Una persona que no practica la empatía, tal y como es debida, es egoísta y está mal vista.

La empatía está sobrevalorada

En ocasiones, tachamos a alguien de egoísta porque no nos ayuda, porque no nos valora o porque no nos escucha. Cuando exijo a alguien que sea empático, estoy dejando de ser empática yo misma. Quizás tenga que entender que esa persona no está para mí en este momento. Aunque me duela.

A veces, queremos ser tan empáticos que cuando alguien nos está contando algo importante, hacemos nuestro su relato, invalidándolo el de la otra persona: “porque yo me lo tomo todo tan a pecho que vivo las emociones ajenas como si fueran las mías propias. Y las experimento con mucha más intensidad, porque vivo las mías y las ajenas al mismo tiempo”.

La empatía como concepto

El concepto marca impronta y condiciona las acciones. Sin embargo, y como reza el refrán, del dicho al hecho, hay un trecho. ¿Cómo actúa una persona empática? Una persona empática escucha, comprende; escucha,  no juzga; escucha y observa. Una persona empática practica una escucha que atiende a todos los canales de comunicación: visual, auditivo y cinestéstico, para poder trazar el mapa del otro de la manera más completa posible.

Una persona que practica la empatía lo hace con la intención de interpretar el mensaje desde el código de quien habla o transmite. Hace aportaciones a la conversación del tipo: “si te he entendido bien, lo que tú me estás diciendo es”, “¿qué pensabas en ese momento?, ¿cómo te sentías?, ¿qué hiciste?”; o, ¿qué puedo hacer yo por ti?”.

Para poner en práctica la empatía es necesario un estado interno de curiosidad hacia lo que se escucha, se ve y se percibe. Normalmente, no vamos a dar nada por supuesto. Por ejemplo, nada de terminar las frases del otro, porque eso sería aplicar nuestro criterio, y no es eso lo que queremos ahora.

En general, la empatía es un recurso que nos facilita la convivencia, y en particular, es muy eficaz tenerla en cuenta en esas circunstancias o conversaciones chungas, del tipo, “tenemos que hablar” o “me gustaría decirte algo”.

También ayuda cuando estamos en una conversación de besugo en la que, aunque hablemos el mismo idioma, no llegamos a entendernos. Por supuesto, en las negociaciones es importante tener a mano esta herramienta, ya que, aplicarla en las relaciones humanas reduce errores y conflictos.

Coaching y empatía

La empatía es la capacidad de entender, cognitiva y afectivamente, lo qué está viviendo otra persona. Aunque nunca puedo afirmar categóricamente que sé lo que está pensando o sintiendo, siempre puedo acercarme lo máximo posible.

Desde el punto de vista del coaching, explicamos la empatía con una metáfora, la de ponerse en los zapatos del otro. Sumada a la imagen del camino como el proceso de desarrollo personal y profesional, ponerme en los zapatos del otro me permite casi experimentar en primera persona cómo es su caminar. 

La empatía es un recurso para facilitar las relaciones humanas, no para condicionarlas, ni juzgarlas. Como coach, la empatía me permite ponerme en los zapatos de mis clientes en el contexto de trabajo,  para acercarme a su dificultad y desde allí elegir las palabras, herramientas o dinámicas, las más idóneas, para acompañarle en la consecución de sus objetivos. El cliente hace el camino, yo acompaño. De esa manera, puedo realizar una atención individual y personalizada adaptada a cada demanda.

Comparte este artículo si te resulta interesante y útil para ti o para alguien que conozcas. Gracias.