Hace poco, una colega de nacionalidad belga, comentaba, entre el asombro y la incredulidad, el refrán español que reza eso de que “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Mi amiga abría los ojos como platos al pronunciar la frase, manifestando su estupor, mientras miraba al resto de contertulios buscando una mirada cómplice.

Yo, que de tanto escucharla y pronunciarla, había llegado a pensar, que bueno, en ocasiones hay algo de cierto en eso, también tengo que reconocer que tampoco se puede aplicar en todos los casos. Para mí, lo importante es la creencia que genera la sentencia y el mandato oculto que hay implícito en esas ocho palabras dispuestas en ese orden. Porque también se podría decir que más vale bueno conocido que malo por conocer. El orden de los factores sí altera el producto.

Ventajas de lo malo conocido

Las ventajas de lo malo conocido es que puedes prever, planificar y adelantarte para reducir el impacto de lo malo, porque cuentas que lo malo “debe” existir. Porque así está escrito.

También hay que tener en cuenta que “el roce hace el cariño”, así que a fuerza de raspaduras, rozaduras y otras más duras, una acaba acostumbrándose a la causa de lo “malo”. Ciertamente nadie conoce el futuro, aunque así me lo han contado.

La tercera y última ventaja es que ya no tenemos que perder el tiempo inventando algo nuevo, porque ya lo conocido es fácil, rápido y cómodo. Así que empleamos las horas que nos quedan libres en lamernos las heridas con primor y con soltura. La experiencia es un grado.

Desventajas de lo malo conocido

La desventaja de lo malo conocido es que es malo. Entonces, para qué nos quedamos con algo que sabemos que es perjudicial para nuestra salud.

¿Qué pasaría si lo desconocido fueras tú mismo?

En cuanto lo sabes deja de ser un misterio, una adivinanza y se transforma en una pieza más de tu vida a la que tienes que modelar y encajar en tu espacio vital. A veces por pereza, a veces por miedo a tener que enfrentarnos a una situación en la que perdamos el norte, a veces por cobardía y conformarnos con ser el eterno secundario de nuestra propia historia.

El riesgo es alto. Aunque cada persona tiene su umbral, en general, los pequeños reajustes o renovaciones construyen el peldaño sobre el que ascender la escalera. Por eso, aunque te de miedo la oscuridad, merece la pena levantarse un rato antes para conocer los colores, olores y  sonidos de tu mundo a esa hora, .

Quizás a ti te apetezca salir a dar un paseo a la playa, descansar en la respiración del mar y sentir tus pulsaciones, mientras el sol se da el último baño del día mecido en el vaivén de tu corazón.

 puestadesol