La comunicación en la familia no solo es inevitable, sino justa y necesaria. Es en el entorno familiar en donde de niños aprendemos el modelo de comunicación para relacionarnos en la escuela, con los amigos, con la pareja o en el trabajo. Es en la familia, donde aprendemos la importancia de los silencios, a interpretar las miradas,  a reír a carcajadas o a llorar nuestras frustraciones. Sea de la manera que sea, todos aprendemos a expresar, o a no expresar, nuestros pensamientos, emociones y vivencias en el entorno en el que crecemos y nos desarrollamos. ¿Hay alguna manera de mejorar la comunicación en la familia? 

Para mejorar la comunicación en la familia es necesario buscar una comunicación coherente, flexible y ecológica para favorecer relaciones y lograr vínculos equilibrados. Una comunicación en la familia bajo estrés, rígida y radicalizada perjudica seriamente las relaciones y establece vínculos muy condicionados.  Cuando sucede esto último,  los miembros de la familia reaccionamos frente al otro,  y más que una actitud colaborativa, adoptamos una actitud combativa.

Como si cada saludo, pregunta o contacto fuera un reto más que un diálogo.

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¿Qué impide una comunicación coherente en la familia?

Partimos de que una comunicación eficaz es aquella en la que emisor y receptor establecen un diálogo fluido y en la que, a pesar de no compartir opiniones o puntos de vista, los protagonistas son capaces de desarrollar una conversación coherente en el contenido y sostenible emocionalmente. En este caso, la manera en que papá y mamá hablan entre sí y con sus hijos es lo que va a definir, lo que podemos llamar, utilizando un símil periodístico, el libro de estilo de comunicación de la familia.

Quizás no seas consciente de que en tu familia existen normas no escritas sobre quién dice qué a quién y en qué momento. Eso no es problema si el orden de los factores no altera el producto. Porque hay veces que una pequeña alteración en ese orden, no escrito, supone una fuente de estrés y desequilibrio.

¿Qué impide una comunicación coherente en el entorno familiar? Vamos a distinguir entre factores internos y factores externos.

Vamos a considerar factores internos aquellos que dependen de ti directamente y los que puedes  gestionar y transformar. Estos son algunos de ellos:

Los diferentes estilos de comunicación

Virginia Satir, psicoterapeuta estadounidense especializada en el enfoque familiar, habla de cinco estilos de comunicación: acusador, conciliador, ordenador, distractor y coherente. Los cuatro primeros son los que adoptamos cuando estamos bajo presión y el quinto, que es la suma de los cuatro anteriores, es el más natural, flexible y eficaz.  Conocer tu estilo de comunicación bajo estrés te ayudará a entender algunas de tus dificultades a la hora de relacionarte con los otros.

Recuerda que bajo estrés tu estado interno es de alerta y tensión, y en esas condiciones es complicado practicar la escucha activa, la asertividad o la empatía.

Los canales de representación

Al igual que los estilos de comunicación bajo estrés de Satir, los canales de representación es otro modelo de excelencia en comunicación de la PNL. Los canales son los sentidos a través de los cuales recibimos, interpretamos y aderezamos los relatos de nuestras experiencias. La PNL distingue tres canales: visual, auditivo y cinestético. Este concepto entronca con la idea de que el mapa no es el territorio. Así a canales diferentes, distintos filtros  para explicar y narrar la realidad. De manera que una persona visual, ve el mundo de una manera diferente a como le suena a un auditivo o como lo percibe un cinestético.

Recuerda: el mapa no es el territorio, la realidad siempre va a ser más amplia, rica y completa de cómo la ves y cómo la cuentas.

La comunicación no verbal

El 93 por ciento de la información que transmitimos lo hacemos sin pronunciar una sola palabra. Es el  lenguaje no verbal. ¿Eres consciente de qué expresas con tu postura corporal o con el tono de tu voz? Por mucho que elabores un discurso diplomáticamente correcto si el modo de expresarlo difiere del significado de tu mensaje, lamento comunicarte que tu estilo de comunicación es incoherente y ante la duda tu interlocutor va a fiarse más de tu cuerpo que de tus palabras.

Recuerda: una comunicación coherente es aquella en la que tu expresión corporal y verbal transmiten el mismo concepto, la misma emoción y las mismas sensaciones.

Factores externos que influyen en la comunicación

Entre los factores externos, vamos a centrarnos en la falta de tiempo y las interrupciones. Porque el tiempo es ese intangible directamente proporcional a nuestra motivación. Si hay ganas, hay tiempo. Si no hay ganas, no hay tiempo.

Si en tu familia hay problemas de comunicación, quizás debería revisar el tiempo que le dedicas al diálogo en la misma. Y me refiero a una comunicación cara a cara, nada de telecomunicaciones.

Recuerda: el tiempo presente que dediques a intercambiar impresiones, opiniones, valoraciones, proyectos o a negociar diferencias de criterio aporta seguridad y confianza al sistema, al tiempo que los más pequeños desarrollan habilidades de comunicación y generas vínculos muy profundos entre todos los miembros de la familia.

Ten cuidado con las interrupciones. La televisión, la radio, el timbre de la puerta, el teléfono fijo, el teléfono móvil, etcétera.

Recuerda: hay momentos en los que es necesario desconectarse del  dispositivo móvil para conectarte a tu receptor humano.

¿Cómo lograr una comunicación coherente en la familia?

Si crees que en tu familia la calidad de la comunicación se puede mejorar, prueba con alguna de estas recomendaciones.

  1. Reserva un momento, en el espacio y en el tiempo para el intercambio de impresiones en el que estén todos los miembros de la familia. Si existe el hábito de hablar sobre lo cotidiano, es más fácil plantear un tema complicado cuando sea necesario.
  2. Escucha hasta el final. Cuando una cuestión nos estresa, reaccionamos en lugar de responder y es normal que no dejemos terminar de hablar a la otra persona, porque nuestro filtro nos impide digerir lo que el otro va a decir, entonces lo cortamos. Si quieres mejorar tus vínculos y tus relaciones, es importante que aprendas a escuchar hasta el final, sin interrupciones y sin juicios, ni sentencias.
  3. Preguntar. Si tienes dudas, diferencias de opinión o de criterio, es interesante que hagas preguntas con la intención de ampliar información sobre el hecho en cuestión. Preguntar desde la curiosidad, más que desde el control
  4. Respuestas. Cuando vayas a intervenir, habla desde ti, desde tu conocimiento, vivencia y experiencia. Es importante que los hijos tengan una referencia  sobre la que construir sus propios criterios y opiniones, que pueden ser diferentes a las tuyas. Háblales de lo que has aprendido con tus errores, cuéntales tu punto de vista.
  5. Respeta los tiempos. Hay personas muy comunicativas, que cuentan todo lo que les pasa hasta el más mínimo detalles. Y luego, hay otras personas, herméticas. Entre ambos extremos hay matices. Pues bien, todos merecemos tener nuestro tiempo para elaborar nuestro discurso.  

Si tienes miedo a lo que tus hijos piensen de ti, ellos aprenderán a tener miedo de lo que tú puedas pensar de ellos.

Si la espera te desespera, piensa que la familia es para toda la vida, más vale resolver un asunto en su momento que bloquearlo. La expresión verbal es el primer paso para hacer real un pensamiento, emoción o proyecto. Si bloqueas a tus hijos el intento de verbalización de un asunto que les interese o que les preocupe o impides, consciente o inconscientemente, la expresión de una emoción simplemente porque a ti no te gusta o no lo compartes, este seguirá en reposo hasta que surja un estímulo que lo reavive. Y entonces, la reacción será desproporcionada y el asunto pasará de ser importante no urgente, a urgente e importante.

Espero que estas recomendaciones para mejorar la comunicación en tu familia te hayan resultado útiles e interesantes. Si la comunicación en tu familia es complicada o difícil y quieres cambiarla, puedes poner en práctica estas recomendaciones. Me encantaría saber  cómo te ha ido. Y si quieres investigar y mejorar tu manera de comunicar, puedes pedir una cita informativa a info@viventi.es y estaré encantada  de atenderte.