viventi metamodelo

 

Toda comunicación se desarrolla en un contexto que la determina. Así, en ocasiones, reducimos parte de nuestro mensaje porque damos por hecho que se interpreta en relación al entorno en el que tiene lugar. Otras veces, nosotros tenemos tan claro en nuestra cabeza cual es el objetivo de nuestra comunicación que eliminamos detalles en nuestro discurso porque, para nosotros, es algo evidente. Si estas dos situaciones se dan en el mismo lugar y en el mismo momento pueden suceder cosas como la que describo a continuación.

Imagínate la siguiente escena que ocurrió en una oficina de información turística de Ronda hace, aproximadamente, dos décadas.

“Exterior. Soleado, unos 45º. Mes de agosto, en una céntrica calle de en un popular pueblo serrano del interior de la provincia de Málaga, un hombre de unos 50 años entra en una oficina de información turística . Se dirige a la chica que está tras el mostrador y le dice:

– Dame todo lo que tengas.

Ella le responde:

– Tengo folletos de Ronda, estos son gratis. Si quiere de los Pueblos Blancos, cuestan 100 pesetas.

Él, en tono de enfado, le espeta:

– ¡Encima con cachondeíto!”

¿Qué ha pasado en esta comunicación? Obviamente, ella no ha dado respuesta a la demanda del hombre. Ahora bien, ¿qué es lo que desea esa persona? El metamodelo lingüístico de la PNL nos sirve para evitar este tipo de confusiones en nuestra comunicación y prevenir el desconcierto, como el que le ocurrió a nuestra informadora.

“Dame todo lo que tengas”

En el caso que ha inspirado este post, el contexto es la oficina de información turística, en un enclave importante de viajeros, en un mes de temporada alta. Todas las opciones para que cualquier persona que atravesase el marco de la puerta buscase un lugar con aire acondicionado o información local. Por otra parte, los informadores turísticos están acostumbrados (ahora cada vez menos con las nuevas tecnologías, aunque antes era más usual) a que los turistas  entrasen en su local pidiendo folletos de diferentes destinos, cuantos más, mejor. Es lo que se espera de alguien que entra en una oficina de información turística.

Sin embargo, en esta ocasión ocurrió algo totalmente diferente. Ocurrió lo que en el metamodelo lingüístico de la PNL se llama omisión y distorsión en la comunicación. Por eso, el hombre se ofendió con la respuesta de la informadora, y la informadora salió corriendo de su oficina pidiendo ayuda.

La omisión la cometió el hombre cuando no detalló la naturaleza de ese todo. Con todo, él se refería al dinero de la caja. Estaba atracando la oficina.

La distorsión la cometió la informadora cuando dio por hecho que el hombre le pedía folletos de pueblos, ya que era la situación más probable que podía suceder en ese contexto.

De omisión, generalización y distorsión

El metamodelo lingüístico de la PNL pone la atención en la calidad y la cantidad de información contrastada que tienen nuestros discursos. Si en tu expresión incurres en la omisión, la generalización o la distorsión,  hay muchas probabilidades de que tu mensaje sea malinterpretado. Esto ocurre muy a menudo con los emprendedores cuando acabamos de montar una empresa y no tenemos demasiado claro qué queremos transmitir, algo que nosotros trabajamos desde nuestro programa de desarrollo profesional.

Omisión. Incurrimos en omisión por  cuando no expresamos nuestro objetivo concretamente. Esto ocurre mucho en los equipos de trabajo. Cuando se dan por hecho ciertos protocolos o determinadas maneras de hacer, nos acostumbramos a la economía del lenguaje hasta eliminar, casi, las explicaciones detalladas, porque parecen de “perogrullo”. Sin embargo, de vez en cuando, es importante recapitular (repetir lo más importante que ha dicho la persona que tenemos en frente para comprobar que nos hemos enterado) en tus conversaciones para asegurarte de que tu oyente ha comprendido tu mensaje tal y como tú quieres que lo entienda.

Generalización. La generalización tiene lugar cuando utilizamos palabras como todo, nunca, nadie, siempre, y otros vocablos similares. También cuando nos basamos en reglas de nuestro mapa personal que extrapolamos al territorio universal.

Distorsión. Distorsionamos la realidad cuando damos por hecho que ésta es la que influye en nuestro comportamiento, eximiéndonos de toda responsabilidad, también cuando realizamos una lectura mental de otras personas, asegurando que conocemos su pensamiento y estado emocional. Como le ocurrió a la informadora turística cuando creyó ver en los ojos de su atracador cierto interés por los pueblos de alrededores.

¿Todo, todo, todo?

El metamodelo de la PNL te ayuda a ser más concreto en tus mensajes para evitar errores comunes en tu conversaciones y ser más eficaz en tu comunicación.

Para reducir los errores en la comunicación es importante que seas explícito en tus mensajes. Detallando el contenido con un vocabulario adaptado a tu oyente y recapitulando de vez en cuando, para asegurarte de que te sigue. Procura contextualizar lo que estás contando y no expresarlo como un hecho genérico y universal. Por último, es importante que realices preguntas para obtener la información que te falta, en lugar de intentar adivinar o inventarte los huecos de contenido.

¿Cuál es tu error más común a la hora de comunicarte con otra persona? ¿Haces preguntas para completar la información que te falta? ¿Has prestado atención a las ocasiones que generalizas a lo largo del día?