¿Sientes miedo a hablar en público? La gestión de las emociones a la hora de hablar en público te permite transformar tu pánico en pasión y tu discurso en un momento brillante. Para evitar ese pánico a hablar en público lo mejor es entrenarse para ese momento. Igual que un atleta se prepara par a la competición, tú puedes practicar solo o con ayuda de un profesional técnicas y ejercicios para mejorar tu competencia y ampliar tus habilidades en comunicación.

Un ejercicio que te puede ayudar a reducir el miedo a la hora de hablar en público es analizar qué es concretamente qué es lo que te preocupa. Porque los pensamientos generan emociones que se manifiestan en acciones. Y si pensamos que nos vamos a quedar en blanco ante la audiencia, sentiremos miedo y el cuerpo se nos paralizará. Un proceso normal, teniendo en cuenta desde donde partimos.

Supera el miedo a hablar en público

Ahora bien, si eres capaz de distanciarte de ese pensamiento y lo observas desde otro punto de vista, seguro que serás capaz de captar otros matices que dentro de la “bola” no se aprecian. Nadie dice que sea fácil, aunque sí es posible. Una herramienta muy poderosa en el área de la comunicación es la Programación Neurolingüística. Un método que pone el foco en el cómo nos comunicamos para evitar confusiones, ambigüedades y conflictos por errores en el proceso de la comunicación. Una de las técnicas que utiliza es la del modelaje.

Así que inspirándome en ella te propongo un sencillo ejercicio que puede ayudarte a descubrir qué es lo que te causa el pánico al hablar en público.

Aprendiendo del que no tiene miedo a hablar en público

Para realizar este ejercicio de modelaje necesitas las siguientes herramientas:

a) Libreta y boli

b) El modelo. Piensa en un personaje público y/o mediático que te guste como habla en público. Alguien a quien te gustaría parecerte en tu puesta en escena. Ese va a ser tu modelo sobre el que vas a trabajar.

c) Recopila vídeos de tu modelo, al menos uno, cuantos más, mejor.

Modelando

Así, que para empezar, puedes hacer un listado de tus mejores recursos a la hora de hablar en público. Si te resulta difícil o solo se te acuerdas de fallos y errores pregúntale a varias personas de confianza, que te digan de tres a cinco cualidades tuyas (hasta sumar un mínimo de 10) cuando haces una presentación de tu proyecto o das un discurso ante tu equipo de trabajo o clientes.

Ahora te voy a proponer una serie de acciones que van acompañadas de una reflexión. Coge tu papel y escribe las respuestas a las preguntas.

1.- Objetivo

Visiona un vídeo de un discurso, dos o tres veces, hasta estar seguro de que has comprendido el mensaje.

  •  ¿Sabrías definir el objetivo del discurso? El objetivo del discurso es convencer de/informar de/llamada a la acción/entretener, etc.

2.- La voz

Activa el volumen de tu reproductor, le toca el turno a la escucha activa. Presta atención a la vocalización, ritmo y modulación.

  • ¿Cómo vocaliza las palabras? La vocalización de (nombre del personaje) es…
  • ¿Cómo es el ritmo, te da tiempo a entender el mensaje completo? La velocidad al hablar es…
  • ¿Habla siempre en el mismo tono, o cambia dependiendo del contenido? La modulación de la voz es…

*Evita entrar en valoraciones de bien/mal, me gusta/no me gusta. Céntrate en el hecho y descríbelo tal y como tú lo percibes.

3.- Contenido y estructura

Ahora vas a realizar un nuevo visionado atendiendo sólo al contenido y la estructura. Vas poner especial interés en: el vocabulario, en las frases y el guión.

  •  ¿Qué vocabulario utiliza? El vocabulario que utiliza es técnico/cotidiano, descriptivo/concreto, etc.
  • ¿Frases largas o cortas? Las frases son largas/cortas, sencillas/barrocas, etc.
  • ¿Cuál es el orden de su argumento? La estructura del discurso es: planteamiento, nudo y desenlace, problema-solución, etc.

4.- Postura corporal

Examina su mirada, su expresión facial, la posición de sus manos y su postura corporal, (puedes probar a quitar el audio a la escena a ver qué percibes).

  • ¿Cuántas veces dirige la mirada al público? Su mirada la dirige hacia…
  • ¿Qué hace con las manos mientras habla? La posición de sus manos es…
  • ¿Cómo es su posición corporal? Los hombros los tiene caídos/erguidos…Las piernas las cruza/firmes en paralelo…

5.- Recopila

Haz 4 listados con las respuestas a las preguntas del punto 1 al punto 4, bajo las categorías: objetivo, voz, contenido y estructura y postura corporal.

Para empezar, ya tienes algunos puntos que te servirán de referencia.

6.- Comparando y sumando

Una vez que has desglosado las cualidades de tu modelo, compáralo con el listado que has hecho de las tuyas. Observa las diferencias y las similitudes. Mezcla todas ellas, elige diez cualidades que resuman tu estilo ideal de oratoria. Una vez tengas las diez aptitudes básicas de un buen orador, vas a ordenarlas  con una puntuación del 1 al 10 en función de tu identificación con ellas, siendo 10 el máximo y uno el mínimo. Por ejemplo, si tú has puesto como condición importante “vocalización clara” y tú vocalizas poco, te pones un 1. Comienza por las que te resulten más fáciles. (Si hay alguna en la que consideres que tienes un 10, te recomiendo que la cambies por otra que tú consideres que puedes mejorar).

 7.- Decálogo del buen orador

Ese listado lo vas titular ‘Mi decálogo del buen orador’. Y es el documento de trabajo de tus próximas tres semanas.

8.- Plan de acción

El plan de acción para reducir el pánico al hablar en público se va a basar en tu decálogo que tú mismo has elaborado. El objetivo del plan de acción es que practiques, durante tres semanas, la observación, el registro de tus acciones y la toma de conciencia de tu manera de comunicar, desde otro punto de vista. En cualquier ámbito de tu vida, en casa, en el trabajo o cuando estás con amigos o en la tienda. Siempre que estés comunicando, incluso con tu mascota.

Observación

Basándote en tu decálogo del buen orador, observa diariamente si ya los pones en acción. Para ello, vas a dedicar dos días a la observación de cada uno de los elementos de tu decálogo.

Por ejemplo, si uno de las cualidades que has mencionado en tu decálogo es la “sentido del humor”, vas a observar durante dos días en qué momentos tienes sentido del humor.

Registro

Anota al final de cada día tres momentos, al menos, en los que se haya puesto de manifiesto esa habilidad, que tú has decidido que es importante para un buen orador.

Siguiendo con el ejemplo anterior, anotarías en tu libreta lo siguiente: hoy he tenido sentido del humor en el autobús cuando le he contado un chiste a la persona que estaba se¿ntada a mi lado. 

*Esfuérzate por encontrar al menos tres momentos al día.

Evaluación

El día 21 de tu plan, vas a repasar la puntuación que te diste en cada uno de los puntos del decálogo. Revisa si ha cambiado tu grado de confianza con alguna de ellas y cambia, si es necesario, la puntuación y el orden de tu decálogo.

  • ¿Qué es lo que has mejorado?
  • ¿Cuál te resulta más difícil?
  • ¿Cuál te resulta más fácil?
  • ¿Cuál dejarías en tu decálogo?
  • ¿Quitarías alguna? ¿Cuál?
  • ¿Añadirías otra diferente?

21 días para superar el pánico

Una vez que has llegado a este punto  has finalizado este sencillo entrenamiento de 21 días para vencer el miedo a hablar en público. Algo similar es lo que hacemos con los clientes que llegan a Viventi para entrenar su oratoria. A partir de ahora puedes continuar con el método, modificando tu decálogo en función de tus mejoras y tus necesidades. Recuerda que el entrenamiento es un proceso en el que tu compromiso con el cumplimiento del objetivo es lo más importante para acercarte a él. El entrenamiento también es un proceso dinámico que tú defines y ejecutas en un entorno que, en ocasiones no depende de ti, por lo que es importante que seas flexible en tu desarrollo personal y profesional.

Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo, decía Einstein. Con este ejercicio te propongo otra manera de abordar el pánico al hablar en público definiendo con detalle un objetivo que te motive. Un objetivo que puedas evaluar y medir su grado de evolución y apoyando tu desarrollo personal y profesional en tus fortalezas para transformar tus debilidades en oportunidades.

¿Cómo definirías tu estilo de comunicación? ¿Qué dificultades tienes? ¿Qué habilidades tienes? ¿A quién te gustaría parecerte al hablar en público? ¿Qué necesitas para superar el miedo a hablar en público?