‘El arte de no amargarse la vida‘ es el título del segundo libro del psicólogo Rafael Santandreu, además de uno de los objetivos vitales de casi todas las personas. El autor, a través de un texto en el que comparte su experiencia y la ilustra con casos reales, nos ofrece una serie de herramientas de la psicología cognitiva para convertirnos en personas fuertes y felices. Además de la transformación de las creencias irracionales en creencias racionales, Santandreu también habla del amor. Y lo señala como una de las estrategias frente al terribilismo, propio o ajeno, que son: el amor, el humor y el surrealismo.

Cómo lograr no amargarse la vida

USA. Pasadena, California. 1963.

Emociones y pensamientos

Las emociones son consecuencia de nuestros pensamientos. Aunque a veces tengamos la sensación de que son los hechos externos los que, directamente, nos despiertan las emociones, en realidad, es la interpretación de estos acontecimientos lo que genera el sentimiento. Por eso, ante el mismo hecho, no todas las personas reaccionamos o respondemos de la misma manera y son mis ideas ante el hecho lo que lo terribilizan y no el hecho en sí.

Para no amargarse la vida el psicólogo catalán propone una línea de evaluación de las cosas de la vida con una escala que va de genial a terrible para calibrar la importancia o influencia de ese hecho en nuestras vidas.Cuando una idea es genial significa que es una fuente casi inagotable de felicidad. En el extremo opuesto, por lo tanto, se encuentra aquello nos impide ser felices casi de manera absoluta, así que pensamos que no debería haber sucedido o que no lo podemos  soportar. Vivir constantemente en este lado de la línea nos genera pensamientos negativos, con finales dramáticos que nos causan sufrimiento. Adelantan un posible desenlace fatal que lo vivimos como un continuo presente.

El arte de no amargarse la vida de Rafael Santandreu consiste en aprender a evaluar lo que nos sucede con criterios objetivos, con sana comparación, abiertos al mundo, con pensamientos constructivos y con una mínima conciencia filosófica.

El arte de no amargarse la vida

Criterios objetivos. Una de las preguntas que propone para saber en qué punto de la línea colocamos el pensamiento es: ¿en qué medida esto me impide hacer cosas valiosas en mi vida?

Contestando a esta pregunta con honestidad, podrás saber realmente cuánto te afecta este hecho en concreto, despojándolo, así de la carga de tus creencias irracionales.

Sana comparación. La comparación la puedes utilizar a tu favor aplicándola a casos similares, para conocer cómo han solucionado una situación parecida o para no cometer los mismos errores. O para conocer que hay otras personas que viven en una circunstancia semejante y podéis acompañaros en el camino.

Abiertos al mundo. Plantéate: ¿aún con la adversidad presente, podría llevar a cabo objetivos interesantes para mí y para los demás? Una frustración en un área vital puede desencadenar un efecto dominó en el resto de áreas personales y profesionales, por eso es importante tenerlas todas actualizadas en fondo y forma. Por ello, en general, hay que cuidar a la familia, los amigos, la pareja, los compañeros de trabajo, el trabajo, el ocio y la salud. Cada territorio te permite desarrollar habilidades diferentes, te enfrenta a frustraciones distintas y te relacionas con las personas con objetivos distintos, lo que enriquece y amplia tu manera de pensar y las interpretaciones de la vida.

Pensamientos constructivos. El pensamiento constructivo está basado en la experiencia real y en las consecuencias reales que tienen el hecho en nuestra vida. Sería la creencia racional que genera una emoción más neutra y sostenible. Reconociendo la existencia del hecho perturbador, aunque limitando su influencia sobre tu equilibrio mental y emocional.

Conciencia filosófica. Uno de los ejercicios mentales que propone Santandreu es meditar sobre la propia muerte, que relaciona con el concepto budista de la impermanencia, desde el punto de vista de que la ficción de eternidad en al que vivimos, nos vuelve locos. Con esta idea nos aferramos los bienes materiales como si de ellos dependiera nuestra vida, cuando en realidad, en ocasiones, nos convertimos en sus esclavos.

La mente del mono loco

Para los budistas, el diálogo interno de una mente neurótica es como la imagen de un chimpacé que va saltando de rama en rama sin objetivo concreto.

El mono loco saltará mientras tenga ramas a la mano, igual que los pensamientos terribles seguirán existiendo si los dejamos saltar de estímulo en estímulo sin objetivo.

Entre los métodos orientados a transformar los pensamientos irracionales en argumentos lógicos y coherentes te proponemos dos que aplicamos en los procesos de terapia y de coaching en Viventi. El primero,  propio de la psicología cognitiva y el segundo, un método inspirado en la meditación budista. Ambas son herramientas que tienen como objetivo la gestión de los pensamientos para ser más felices, puedes probar ambos y practicar el que más se ajuste a tu forma de ser.

El primero es un registro diario de los momentos de malestar, la creencia irracional que surge en torno a esa situación, el argumento objetivo y la  creencia racional resultante. De esta, manera podrás diagnosticar cuáles son los pensamientos exagerados que desencadenan emociones desproporcionadas para interpretar la realidad de la manera más objetiva posible.

El segundo es la práctica diaria de mindfulness. La meditación te ayuda a tomar conciencia de tu diálogo interno y de la relación de tus ideas con tus emociones. El hábito de la atención plena ayuda a la gestión del diálogo interno, equibilibrando los pensamientos, con las emociones y las acciones.

¿Qué necesitas para ser feliz?¿Podrías vivir sin dinero?¿Culpas a los demás o te responsabilizas de tus errores?