La motivación no es una aplicación móvil, ni un producto de mercado, ni una herencia genética. La motivación es una pulsión interna que surge de una necesidad y nos lleva a la acción para conseguir nuestro sueño o nuestro objetivo. La motivación nos lleva al movimiento, nos empuja a la ejecución desde la creatividad y el ingenio.

Cuando estamos motivados no hay montaña grande, ni río lo suficientemente ancho que nos impida realizar nuestro plan. En algún momento de nuestra vida, todos hemos sentido esa sensación en la que todo fluye, el viento sopla a favor y todos los astros se conjugan iluminando el camino y nuestro destino. Es cuando estamos motivados. Sin embargo, hay momentos, cuando atravesamos la cara norte de la montaña o nos encontramos en mitad del río, que perdemos de vista nuestra referencia y tenemos la sensación de estar a merced de los elementos. Nos sentimos desorientados y empezamos a acusar el cansancio. La travesía se hace tediosa y cansina. Hemos olvidado para qué estamos aquí y ahora. Desmotivados, deambulamos sin rumbo fijo, nos convertimos en autómatas entre la rutina y la obligación. Es entonces cuando nos decimos “no sé qué hacer”.

‘No sé qué hacer’

La desmotivación es una sombra densa que te nubla el pensamiento, aprisiona tus emociones en un mar de dudas y desconecta tu cuerpo de tus sensaciones. Estás desmotivado cuando todo te resbala, cuando todo te da igual y te mueves por la vida como un zombi vestido a la moda.

También sabes que estás desmotivado cuando no hay motivo para levantarse por las mañanas. Ves todo en es escala de grises, el ruido del entorno te molesta y nunca llueve a tu gusto.

La desmotivación es silenciosa, no suele hacer mucho ruido y quien la padece parece estar muerto, en la inopia, que no se entera de nada o que vive en un mundo paralelo.

La ejecución de una tarea rutinaria, hacer las cosas por obligación o por cubrir expectativas pueden llevar a alguien a entrar en un estado robótico en el que ejecuta las acciones de manera programada, fría: sin emoción. La suma de frustraciones pequeñas van minando la ilusión de cualquiera, llevándolo a pensar que sus ideas son irrealizables.  La persona desmotivada decide, entonces, dejarse llevar por las circunstancias y que otras personas decidan por él o por ella.

viventi motivacion

Cómo motivar a una persona desmotivada

Cuando detectas que una persona está desmotivada, la primera reacción es sacarla de esta circunstancia a toda costa. Duele ver  a un ser querido sufriendo. Pones a su vista un abanico colorido de posibilidades, para darle brillo a su mirada. Haces uso de todos tus recursos humorísticos y cómicos para sacarle una sonrisa. Y le propones rutas fantásticas para experimentar nuevas sensaciones. Y, en ocasiones, te sientes como un equilibrista haciendo malabares sobre la cuerda floja para mantener el equilibrio, mientras el desmotivado o la desmotivada te mira con cara de póquer.

A veces, para motivar a una persona desmotivada, lo mejor es acercarte a ella con todo tu ser, con tu presencia, con tu mente y corazón abierto: sin prejuicios.

Preguntarle cómo se siente y esperar su respuesta. Aunque su reflexión dure de sol a sol.

Preguntarle qué es lo que quiere  y aceptar su deseo. Aunque tú eso no lo harías.

Preguntarle qué es lo que no quiere y escuchar sus motivos. Aunque te parezcan ilógicos y absurdos.

Preguntarle cuál es su miedo. Aunque a ti te de miedo la respuesta.

En definitiva, lo importante es crear un espacio en el que la persona desmotivada pueda expresar sus inquietudes, sacarlas al exterior para aclarar su interior y crear espacio para nuevas ideas y sueños frescos. Un espacio en el que pueda desarrollarse como persona, probando y experimentando nuevas alternativas para crecer, repasando las equivocaciones, para mejorar en la próxima ocasión y celebrando los logros.

¿Qué haces cuándo te encuentras sin ganas de hacer nada? ¿Cómo reaccionas cuando una persona da muestras de pasotismo ante una idea entusiasta? ¿Qué es lo que te motiva a ti?