Dejar atrás una ruptura de pareja

Cuando dos deciden terminar el compromiso que acordaron y es necesario superar una ruptura de pareja, entran en juego muchos elementos que, en ocasiones, se mezclan entre sí como restos de un pueblo pesquero arrasado por un tsunami. Y, al igual que en un tsunami, hay veces que tienes la sensación de que solo puedes ser testigo del suceso y prepararte para el embate de la ola, el arrastre de la corriente, los golpes de los restos arrastrados por la resaca y la reconstrucción de tu hogar interior.

La respuesta a la pregunta que da título a este post, ese cómo superar una ruptura de pareja, la tiene cada uno dentro de sí. Por eso, aunque cada ruptura es diferente, la mayoría tienen en común que es un proceso doloroso y que exige mucha atención desde fuera hacia el interior de cada uno y de cada una.

Romper las relaciones

¿Cómo superar una ruptura de pareja si casi siempre tiene lugar en el peor momento? Las circunstancias que rodean a una ruptura son muy delicadas. Los pensamientos, las emociones y las sensaciones negativas ganan la batalla a la lógica, la ecuanimidad y el equilibrio. Algunas de las ideas locas, entendidas como esas fantasías hechos futuros que aún no han tenido lugar, nacen desde el miedo más profundo a lo desconocido.

Hay veces que un momento de reflexión te da una visión más amplia de tus motivaciones y de para qué tomar o no esa decisión. Si te animas, te sugiero que leas este post de nuestra coach Leonor Cabrera, en el que propone una serie de preguntas que te pueden ayudar a vivir esos momentos en los que la duda se apodera de ti.

Cómo superar una ruptura de pareja

El miedo a lo desconocido

Cuando sucede una ruptura de pareja la vida de cada uno de los individuos que la conforman experimenta un cambio. Desde la identidad personal, se pasa del nosotros al yo de un día para otro; la rutina diaria, economía doméstica, ocio o comida; hasta el entorno, cambio de domicilio, de familia política y de amigos. Es conveniente que la adaptación sea progresiva y según las necesidades internas de cada persona, intentar forzar la máquina solo causa estrés y frustración.

La vida sigue

Una ruptura de pareja es una pérdida. Como tal, experimenta las fases de un duelo y hay que vivirlas según los tiempos de un duelo.

Si se actúa desde la impaciencia se produce una huida hacia adelante, en la búsqueda de sensaciones nuevas y diferentes que te lleven a un estado de euforia para tapar el dolor y el sufrimiento, en definitiva, negando el presente. Esta es una reacción evitativa que te lleva a actuar sin un objetivo previo. Así que funciona momentáneamente, aunque las innovaciones pronto se convierten en clásicos, y la falta de foco te lleva de un lado a otro sin ton ni son.

Si se actúa desde el sufrimiento se produce una ralentización del presente en pos de un pasado que siempre fue mejor, evitando contactar con el vacío actual. La sombra de la depresión oscurece tu presente, el anhelo por lo perdido obstruye la visión de lo que está ocurriendo justo delante de ti para evitar ser feliz aquí y ahora y así evitar el sufrimiento posterior.

¿Cuál es el tiempo correcto de duelo?

Los tiempos son flexibles, aunque el período más crítico es entre los tres y los seis meses tras la separación. En esta etapa reina la confusión mental y emocional y esto se refleja en nuestras acciones. Las dudas, las inseguridades y los miedos ocupan el hueco dejado por la ruptura de pareja. Tu equilibrio interior se escora a merced de las olas. Y, aunque ya ha pasado el tsunami, aún escuchas su rugido y sigues tragando agua cuando cierras los ojos.

El proceso de elaboración de un duelo comprende las fases de negación, enfado, pena,aceptación y transformación. Aquí, el orden de los factores sí altera el producto.

Para llegar al enfado, es preciso que tomemos conciencia de que la pareja está rota. Transitar el enfado es peligroso, porque la ira nos ciega y expresamos nuestro enojo contra nosotros mismos, contra nuestra ex pareja y contra el mundo. A veces, indiscriminadamente.

Una vez que quedamos agotados de tanto pelear, caemos derrotados y tomamos conciencia de que no siempre la lucha es la mejor estrategia. Con la energía baja y las defensas destrozadas lloramos lo que hemos sabido cuidar. Nuestros mejores recuerdos acuden para recordarnos lo que hemos perdido. Los sueños rotos forman un collage mental del que es difícil escapar. Y los días no avanzan ni en el calendario. La fecha de la ruptura se convierte en un hito a señalar en cualquier anécdota.

Entonces experimentamos una especie de hibernación de la que salimos tras la aceptación. La aceptación nos permite mirar al presente de cara, de una manera realista y objetiva. Siendo consciente de que el pasado no se puede recuperar y de que el futuro aún no existe. La aceptación nos pone en contacto con nuestra parte responsable y adulta. Consciente de las consecuencias de nuestros actos. La aceptación nos permite perdonarnos, porque nos reconocemos como seres humanos que cometen errores y también nos permite perdonar nuestra pareja, porque la reconocemos como un ser humano que comete errores.

De la teoría a la práctica

Una cosa es la teoría y otra cosa es la práctica. Cuando estamos inmersos en pleno remolino, no hay teoría que se sostenga. Aunque siempre hay una pulsión interior que nos lleva a la regulación organísmica, es esa vocecita interna que nos va diciendo lo que más nos conviene, aunque a veces le hacemos caso y a veces no.

Lo importante durante un proceso de ruptura de pareja es que te des permiso para expresar tus pensamientos,  experimentar las emociones y vivir tus sensaciones. Para ello, busca tu tiempo y tu espacio. Las emociones son internas, por lo que los estímulos externos funcionan como paliativos, aunque pocas veces como solución al problema. Es mejor que busques en tu interior lo que no encuentras en el exterior. Las motivaciones son personales e intransferibles, no hay nadie mejor que tú para saber qué necesitas, en qué momento y con qué intensidad. Aprovecha para escucharte, para quererte, para confrontarte. A veces, lo peor de quedarse sin pareja es que una tiene que lidiar con sus propias contradicciones. No es el primer ni el último cambio que vas a experimentar en tu vida.

Cuando tengas el corazón recompuesto y vuelvas caminar al ritmo de tus latidos, la experiencia se transformará en aprendizaje y serás capaz de mirar al pasado con la compasión y al futuro con ilusiones renovadas.

¿Qué hiciste tú para superar la ruptura con tu pareja?¿Estás en un proceso de ruptura de pareja y tienes pensamientos contradictorios? ¿El enfado con tu ex pareja continúa? Nos encantaría escucharte en los comentarios de este blog.

Y si éste es tu caso y crees que te puede venir bien una ayuda, puedes pedir una sesión informativa gratuita para comprobar si hacer terapia en Viventi te ayudará en este proceso.