Descubre un truco para hablar en público

¿Quieres conocer uno de los mejores y más sencillos trucos para hablar en público sin miedo? No sé si alguna vez te habías dado cuenta de que beber  agua durante nuestro discurso reduce la ansiedad a la hora de hablar en público. ¿Por qué sucede esto? Porque nuestra mente entiende que si tenemos tiempo para hacer una pausa y beber es que todo va bien.

Hablar en público siempre cuesta. La mayoría de las personas que acuden a Viventi para preguntar sobre el entrenamiento en oratoria tienen en común una alta formación académica, un curriculum profesional ya curtido y habilidades sociales bastante desarrolladas. Sin embargo, solo el pensamiento de tener que dar una charla ante un grupo de más de cuatro o cinco personas les genera miedo.

Uno de las manifestaciones más comunes y más incómodos de ese miedo es el efecto de la boca seca. De nada sirve que preparemos nuestro argumento, que controlemos nuestro tiempo y nuestros microgestos si a la hora de abrir la boca, nos sentimos los labios secos, la lengua pastosa, la saliva espesa y tenemos dificultades para tragar. En estas condiciones, nuestro mensaje será estéril.

Esos síntomas de ansiedad se pueden reducir con el conocimiento de las técnicas adecuadas y con un entrenamiento constante.

Trucos para hablar en público

Un vaso de agua para reducir la ansiedad

La ansiedad que genera la boca seca es consecuencia del miedo que tenemos a la exposición ante una audiencia: conocida o desconocida, seamos cabezas de cartel o teloneros, leamos, improvisemos o expliquemos. Cuando tenemos identificada la causa, (miedo), de nuestro síntoma, (sequedad de boca), podemos atender directamente el origen de nuestra ansiedad.

Una de las consecuencias del miedo es que prepara a todo nuestro ser para defenderse de la amenaza inminente. Por ello, si consideramos al público como una fuente de peligro (sus juicios, valoraciones, preguntas, etcétera) viviremos el momento del discurso como si fuéramos una cría de búfalo en el punto de mira de un grupo de leonas recién paridas y hambrientas, cuando todos sabemos que eso es solo fruto de nuestra imaginación.

A veces lo más sencillo es lo más eficaz. En este caso, el gesto de levantar un vaso de agua y beber un poco puede ayudar a reducir nuestra ansiedad y hará que nos sintamos más cómodos. Esto ocurre, porque mientras nuestra parte más instintiva está preparada para reaccionar ante esa sensación de amenaza, otra parte de nosotros interpreta la pausa para beber agua como que todo está sereno y en orden. Con ese pequeño gesto, estamos enviando un mensaje a nuestro cerebro que entiende que después de evaluar nuestro entorno no hay nada que impida que hagamos una parada. Retomando la imagen de nuestro bebé búfalo bebiendo plácidamente a la orilla de una charca, podemos interpretarlo como que el lugar es un remanso de paz.

Además, si repetimos ese gesto habitualmente en nuestras intervenciones lo convertiremos en un ancla, un gesto simbólico e hidratante que nos remita a esa sensación de seguridad y confianza y podremos acudir a él cada vez que lo necesitemos.

¿Has puesto alguna vez en práctica esta acción? ¿Qué resultado te ha dado? ¿Cómo te sientes cuando estás hablando en público?