Quienes se acercan por primera vez a la meditación pueden pensar que es algo complicado, difícil, y que para meditar es necesario aislarse, irse de retiro a algún lugar perdido en el que el ajetreo del día a día y las pequeños quehaceres cotidianos  dejen de molestarnos y de convertirse en distracciones. Quienes piensan así están muy pero que muy equivocados.

Para meditar hace falta poco, aunque más bien habría que decir nada, pues simplemente el prestar atención a la respiración ya es una manera de meditar. A mí me resulta muy inspirador la manera que tiene de explicarlo el monje originario de Vietnam Tchich Nhat Hanh quien en uno de sus libros cuenta cómo meditar haciendo algo tan mundano como fregar los platos. Sí, habéis leído bien: fregando los platos. Lo podéis ver en el vídeo que va en el post practicando lo que él denomina el arte consciente.

Cuenta Thay, como es conocido este monje que hace sólo unas pocas semanas congregó a miles de personas en sus visitas a Madrid y a Barcelona, que «mientras se friegan los platos uno debe estar solamente fregando los platos, lo cual quiere decir que mientras se hace eso uno debe estar completamente atento al hecho de que está fregando».

Es en su libro ‘Cómo lograr el milagro de vivir despierto’ en el que él cuenta cómo friega los platos y cómo lleva la meditación a ese hecho tan mundano que todas las personas sin lavavajillas realizamos a diario y que, según reconoce Thay, a primera vista puede parecer un poco tonto. ¿Para qué poner tanta preocupación  en algo que puede parecer tonto?, se pregunta.

La respuesta para Thay radica en que «el hecho de que yo esté aquí lavando los boles es una realidad maravillosa. Estoy siendo totalmente yo mismo, siguiendo mi respiración, consciente de mi presencia y consciente de mis pensamientos y acciones. No hay forma de ser zarandeado estúpidamente como una botella llevada de aquí para allá por las olas. La consciencia no puede ser dispersada como la espuma en la cresta de las olas cuando se estrellan contra el acantilado».

A mí me parece el párrafo anterior un magnífico resumen de qué es la meditación www.gaetanehermans.org de la que Thay es uno de los principales divulgadores que hay en el mundo. Sus beneficios se están probando a diario, hasta el punto de que empresas como Google están incluyendo entre sus empleados programas para enseñarlos a meditar con el objetivo de que sean más creativo en el trabajo y estén más relajados y con menos estrés.

Yo, que cada mañana cuando friego los platos de la cena a medida que se va haciendo el desayuno, intento seguir el consejo de Thay, tener la atención puesta en esos platos, estar presente fregándolos pero confieso que es una tarea titánica. La atención se va de forma continua a lo que tengo que hacer durante el día, a la llamada de teléfono que tengo que realizar o al correo electrónico que tengo pendiente de escribir.

Sin embargo, es cierto que en el  momento en el que conectas con la respiración y tu conciencia está de forma plena en los platos que estás fregando, algo cambia, el mundo se para por una fracción de segundo y simplemente eres. En mi caso, dura poco, pero es un destello de que  la vida se puede afrontar de otra manera, de otro modo. También es la prueba de que la prisa continua y el ajetreo eterno acaba alejándonos de quienes somos en realidad.

Lo siento por los vendedores de lavavajillas pero para mí uno de las prácticas más inspiradoras de la meditación es ésta de fregar los platos con conciencia plena. ¿Te animas a contar cuáles son tus prácticas inspiradoras en los comentarios que hay más abajo?