¿Hablas en primera persona o por el contrario te refugias en una impersonal segunda persona o un plural mayestático para esconderte? La importancia de hablar en primera persona tiene que ver con la capacidad que tienes para asumir tu realidad y para comprometerte con lo que deseas y con lo que quieres plantear y hacer en la vida.

Cuando tengo clientes de coaching a los que les cuesta trabajo hablar en primera persona detrás hay una dificultad a asumir su realidad, quienes son, lo que desean y lo que los mueve. Asumir esas esas realidades significa asumir una responsabilidad y no siempre estamos preparados a asumir esa responsabilidad que tenemos en nuestra vida, es más cómodo ponerla fuera porque así no es necesario que nos impliquemos.

Igual sucede en los talleres de comunicación eficaz, de coaching y de desarrollo personal y profesional que imparto con Viventi: intento que siempre cuando alguien participa y aporta algo hable en primera persona. Si os fijáis, cuando alguien habla dentro de un grupo, es muy  normal que una visión que es propia de esa persona la haga de todo el grupo. Frases como «todos tenemos el mismo problema» o «pensamos que» suelen estar a la orden del día. Sin embargo, detrás de ese plural mayestático, al igual que sucede con el hecho de hablar en primera persona, hay una dificultad a mostrarse, a decir ‘yo pienso esto’.

Hablar en tercera persona y en plural es vivir disociado, asumir como propia la primera persona es vivir asociado con quien soy, con lo que quiero, con lo que deseo y con la responsabilidad que tengo sobre mi vida. Un buen ejercicio es poner ahí la atención y darse cuenta de cómo el lenguaje es un fiel reflejo de la representación interna que me hago de la vida.

Te lo cuento en este vídeo:

¿Y tú, cómo hablas? ¿En primera persona o te es más cómodo hacerlo en tercera persona o usar ese plural mayestático?