La Navidad es una época para desear a los demás lo mejor. Para lanzar nuestros mejores deseos al aire y esperar que les lleguen a aquellos que cada momento les puede venir bien y también para esperar que nos lleguen a nosotros mismos porque ¿te has parado alguna vez a comprobar cómo aquello que le deseamos a los demás suele ser aquello que a nosotros mismos nos viene bien?

Yo he hecho hoy mi particular lista deseos de Navidad para los amigos de Viventi y también para mí, claro que sí, porque tener presente estos deseos cada día supone vivir un poco mejor. Estos son nuestros nueve deseos de estas Navidades para que vivas en ti.

  1. Vive con serenidad cada momento porque por mucho que te esfuerces la vida jamás será perfecta. Las personas que te rodean jamás serán como tú quieres que sean. La vida es caprichosa y habrá en ocasiones en las que no entenderás nada de lo que sucede. Confía en que todo forma parte de un plan ideado para ti, en el que cada suceso es una pieza que encaja a la perfección con el otro y que tiene como único fin hacerte crecer. En lugar de preguntarte cómo puedo cambiar lo que está sucediendo pregúntate cómo puedo crecer con lo que me está pasando.
  2. Ten la humildad de reconocer tu grandeza, y ello conlleva bajar la cabeza ante el otro cuando es preciso y de reconocer quién eres, con todo tu potencial y con todo tu ser, cuando sea necesario. Hay muchas personas que piensan que la humildad es quitarse importancia, borrarse y poner el foco en el otro. Sin embargo, la humildad tiene más que ver con ver y respetar al otro y con ver y respetarte a ti, a tus deseos y a tus necesidades. La verdadera humildad es aquella que nos permite decir «yo soy, yo deseo y yo dudo» sin querer ser ni más ni menos que el otro.
  3. Sé quien eres, sin deformarte ni amoldarte a lo que crees que los demás esperan de ti. Respeta tu auténtico yo, tus deseos, tus gustos, incluso tus manías y tus locuras. Respeta tu ser, tu esencia y busca la autenticidad de ser quién eres, sin más adornos y si más excusas. Ser quien eres y punto.
  4. Agradece lo que la vida te trae y disfruta cada momento como si fuera único, porque en realidad lo es. La felicidad está en cada uno de esos momentos, en vivirlos, en apreciarlos y en disfrutarlos tal y como son, sin querer cambiarlos ni modificarlos. Disfruta de lo pequeño, como una puesta de sol o el buenos días que cada mañana te da tu pareja y valóralos como si fueran el tesoro más preciado.
  5. Sé generoso con la vida y con los demás dándole aquello que tienes para darle. En ocasiones podemos convertirnos en tacaños emocionales y no dar lo mejor de nosotros por miedo a que nos hagan daño o a, en un plano más intelectual, a que nos tomen por locos. Da aquello que tengas para dar sin guardarte nada, porque así será como podrás sentir que la vida te traspasa y que formas parte de ella.
  6. Reconoce tus miedos y, aún con ellos, ten el coraje de vivir como quieres vivir. El miedo es un compañero de vida. Siempre o casi siempre va a estar ahí. Por mucho que quieras, saltará a veces como una alarma que te gritará «ten cuidado». Ten la valentía de ser tú a pesar de ese miedo porque quizás al reconocerlo una buena parte de él se esfumará.
  7. Acepta el dolor como parte de la vida. Tarde o temprano acabará apareciendo y y alcanzándote. Encararlo con sobriedad supone reconocerlo, tener la capacidad de vivirlo y de procesarlo. Negarlo supone quedarte con él enquistado para siempre.
  8. Mira con los ojos de un niño que conserva la capacidad de sorprenderse por cada momento que trae la vida. No des por sentado nada porque a cada segundo la vida puede sorprenderte. No es necesario que puedas con todo ni que siempre tengas que estar fuerza. La verdadera fuerza es la que surge del interior y de la espontaneidad que da el vivir momento a  momento.
  9. Quiérete a ti, háblate a ti y respeta tus necesidades como quieres, hablas y respetas las necesidades de las personas a las que más quieres. Mira hacia dentro para saber qué necesitas en cada momento porque sólo así podrás estar presente para quienes te rodean y para realizar lo que te toca en cada momento

¿Cuál de estos deseos crees que te puede venir mejor poner en práctica? ¿Cuál crees que te es más necesario para que puedas vivir en ti?