Reinventarse, tener una segunda oportunidad en la vida, ser algo diferente a lo que habíamos sido hasta ahora. Seguro que últimamente has escuchado mucho hablar de este concepto pero, ¿qué significa? ¿Es real eso de que podamos tener una segunda oportunidad y ser alguien diferente? Bueno, lo de ser no está bien dicho. En realidad y según cuenta Mario Alonso Puig en su libro ‘Reinventarse: una segunda oportunidad’ en realidad no se trata de dejar quienes somos sino de ser quienes somos en realidad.

¿De verdad es posible reinventarse? ¿De verdad podemos tener una segunda e incluso una tercera y una cuarta oportunidad? Creo que con firmeza que así es. Y no porque me haya leído el libro de Mario Alonso Puig y tampoco porque me haya leído cualquier otro libro sobre la reinvención, sino porque es algo que he vivido en mis propias carnes y porque tengo el privilegio de haber acompañado a un buen puñado de valientes en ese proceso a través de nuestro programa de desarrollo profesional.

A mí me resulta muy curioso comprobar cómo vamos dejando que la vida nos lleve. Es habitual que estudiemos tal o cual cosa porque sí, porque la vida nos pone esa realidad delante a los 18 años sin haberlo elegido y no nos planteamos que puede haber una realidad distinta. Estudiamos esa carrera y después nos empeñamos en ejercerla como sea para poco a poco ir ganando prestigio y sueldo hasta que llega un punto en el que dejamos de saber quiénes somos.

Para mí -ya lo he contado en algún post pero creo que aquí viene al caso- el punto de inflexión fue preguntarme con 35 años «¿quién soy yo?». Cuando me di cuenta de que desconocía la respuesta a esa sencilla pregunta fue cuando saltaron todas las alarmas. En ese momento me di cuenta también de que me definía en función de mi profesión: «Yo soy periodista», me decía. Y sí, yo era periodista pero también otras muchas más cosas: era tierna y fuerte, era decidida y miedosa, era egoísta y generosa… Yo podía serlo todo, como te sucede a ti que te estás leyendo este post.

Reinventarse: la segunda oportunidad de ser

La palabras son importantes, muy importantes. Ya lo dice Mario Alonso Puig al hablar de la reinvención en su libro, en el que habla del peligro del verbo ser. Si te fijas, cuando dices que alguien es de tal o cual manera es como si esa manera de ser fuera inamovible. ¿Cuántas veces has escuchado eso de «es que yo soy así y no voy a cambiar a estas alturas»? Tremenda mentira que nos contamos.

Si algo tenemos los seres humanos es la capacidad de cambio, de trasmutación, de reinventarnos de forma continua. ¿Sabes que la mayoría de los órganos que tenemos no tienen nada que ver con los que teníamos al nacer porque las células se han renovado por completo? Si fisiológicamente cambiamos, ¿cómo no vamos a hacerlo psicológicamente? ¿Cómo no vamos a tener la oportunidad de ser lo que queramos ser?

Reinventarse significa por lo tanto mirar hacia dentro y conectar con quienes somos en realidad, conectar con ese ser que no es verbo, que es sujeto activo de la realidad y que supone nuestra esencia, nuestra alma. Conectar con el ser, con ese simplemente ser de Cuando miramos cara a cara a ese ser que tenemos dentro es cuando podemos decidir quienes queremos ser y a qué queremos dedicarnos.

Aquí es donde tenemos que tener cuidado porque hay personas que creerán en nosotros y hay personas que no lo harán, como sucede en este vídeo desconocía y que ha colgado una amiga en su muro de Facebook por arte de magia justo cuando yo estaba escribiendo este post.

Por lo tanto, el proceso de reinvención tiene mucho que ver con el proceso de conectar con quienes somos en realidad, de conectar con nuestro potencial, con eso que hemos venido a hacer a esta vida, con nuestra misión y con nuestra visión del mundo. Todo ello aliñado con los valores, auténtica gasolina que nos lleva a ir hacia aquello que deseamos. Para eso es necesario tener coraje, mucho coraje, y una especie de sordera selectiva que, al igual que al sapo del corto, haga no escuchar los peros que nos ponen los demás y sí escucharnos a nosotros.

Mi visión de la reinvención

En esta visión de la reinvención, como estarás viendo, también hay un segundo paso que es el de trascender. Esa trascendencia vista desde una doble vertiente: por un lado, el trascender quienes nos creemos que somos, esa visión fija, inmóvil que tenemos de nosotros mismos. Y por otro lado, transcedernos a nosotros y dar a los otros nuestra mejor versión.

Creo que a menudo damos versiones ‘ligths’ de nosotros mismos a los demás. Es más cómodo contentarnos con ser quienes nos creemos que somos que ser quienes hemos venido a ser y brillar con luz propia. Claudio Naranjo, quien para mí es mi maestro, dice que las personas estamos destinadas a florecer, al igual que Mario Alonso Puig quien habla de realizar nuestro potencial. Al hablar de potencial él aclara que esta capacidad de reinvención no significa que podamos convertirnos en lo que queramos, si no en la mejor versión de lo que ya somos. “Del mismo modo que la semilla de un manzano nace para convertirse en árbol, nosotros estamos llamados a desplegar todo nuestro potencial y a convertirnos en quienes estamos llamados a ser. Haga lo que haga, no me convertiré en un olivo…”, cuenta en este artículo de El País.

Sin embargo, muy a menudo la dificultad es reconocer ese brillo propio, esa luz que todos llevamos dentro y que nos impulsa a brillar con luz propia. La verdadera reinvención surge cuando te atreves a mirar dentro, a conocerte y a contactar con todo ese potencial que llevas dentro y que te puede llevar a ser quien eres. ¿Te atreves a mirarlo? ¿Crees ahora que en realidad hay una segunda oportunidad para reinventarse?

Si estás en proceso de reinvención y no sabes muy bien cómo hacerlo, puedes echarle un vistazo a nuestro programa de desarrollo profesional y pedir una sesión informativa gratuita con nosotros para ver cómo podemos ayudarte.